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12 de Julio, 2010 · Política

La oligarquía peronista*



Esto es propaganda gorila

Y bien escrita. Porque no todo es destilar ignorancia y rebuznar sandeces, como "la señora Legrand" ni como Tinelli y su cohorte de bufones. Este señor despliega una  prosa muy buena, equilibrada, con dosis interesantes de lugares comunes presentados como información, con datos de apariencia veraz, pero que resultan completamente falsos por el contexto en el que se los ubica. Como no es más creativo que la recua con la que habitualmente pastorea, cae en las reiteradas nimiedades expuestas en ropaje de tragedia. Es bueno leerlo, porque el texto puede poner a prueba la resistencia a la estupidez con la que los medios (que Fernández Díaz insinúa que son todos de "los Kirchner") pretenden ahogar nuestra inteligencia. ¡Eh..., que no ha de ser para tanto! 

 

 

 

Por Jorge Fernández Díaz

 A los Kirchner les encanta atizar el fuego de la lucha heroica contra los "poderes concentrados". Esa expresión, que sirve para mantener alerta y cohesionada a la tropa y es fundamental para recrear la mística del "relato", viene desde los últimos años del primer peronismo. Eran los "poderes concentrados" los que habían derrocado a Juan Domingo Perón, proscripto al partido y sus íconos y divisas, secuestrado el cadáver de Eva, procesado y detenido a sus dirigentes y fusilado a sus leales.
Podían verdaderamente los peronistas explicar su heroísmo durante la resistencia; incluso en los turbulentos años 70, cuando intentaron un giro guevarista, y sobre todo durante la última dictadura militar, que los torturó y asesinó aplicando el más siniestro terrorismo de Estado.
Toda esa épica reconocible ha quedado, sin embargo, bastante lejos. A partir de la era democrática, el Partido Justicialista se transformó en un colectivo que gobernó y no dejó gobernar, una casta de dirigentes humildes que se transformaron rápidamente en millonarios habitantes de fastuosas mansiones, con poder territorial y presupuestos abultados. Y la capacidad para girar a derecha e izquierda y hacerle creer una y otra vez a la sociedad que los iguales eran distintos, y que en realidad los de antes no resultaban "verdaderos peronistas" como ellos, "los auténticos", que llegaban siempre ansiosos para un nuevo turno. Dentro de esa realeza política, que de algún modo se convirtió en lo que antes combatía, hay príncipes, duques y barones (del conurbano) que luchan por el botín y se enfrentan en batallas y traiciones para que todo cambie sin que cambie el fondo. Es decir, para que no haya alternancia y el peronismo siga su monólogo interminable.
Hay peronistas en el Gobierno y en la oposición; la maquinaria pejotista -ya un remedo indisimulable del PRI mexicano- condiciona a las administraciones que no son de su mismo color, y cualquiera sabe hoy que desde el más rebelde y "progre" hasta el más "derechoso" debe entrar en el peronismo para tener una mínima chance electoral. El peronismo, por aciertos propios e ineptitudes ajenas, triunfó. Y sabido es que cuando un movimiento que se autopercibe como revolucionario triunfa y se apoltrona en el poder, inevitablemente se vuelve conservador. El peronismo, más que ningún otro sector de este país, representa de ese modo una nueva forma de conservadurismo conducida por una nueva clase de oligarquía.
El gran narrador Jonathan Swift parecía hablar de las internas peronistas cuando escribía aquella imagen célebre: "Podemos observar en la república de los perros que todo el Estado disfruta de la paz más absoluta después de una comida abundante, y que surgen entre ellos contiendas civiles tan pronto como un hueso grande viene a caer en poder de algún perro principal, el cual lo reparte con unos pocos, estableciendo una oligarquía, o la conserva para sí, estableciendo una tiranía".
Es interesante la palabra "oligarquía", sinónimo supremo de los "poderes concentrados". La Real Academia Española la define como "gobierno de pocos", pero anota también otra acepción: "Conjunto de algunos poderosos negociantes que se aúnan para que todos los negocios dependan de su arbitrio".
Ese "gobierno de pocos" se consigue, justo es decirlo, con el apoyo de muchos. La increíble ineptitud de las sucesivas oposiciones al peronismo hicieron posible esta paradoja: votar al menos malo y legalizar así mediante las urnas el sostenimiento de una estructura de señores feudales que terminan transgrediendo las reglas democráticas, realizando lo que no prometieron y dejando una bomba de tiempo económica.
Los peronistas dominan quince provincias y comparten porciones importantes de poder en otras seis. Más allá de fracturas momentáneas, son amplia mayoría en las dos cámaras del Congreso y en las principales legislaturas. Controlan grandes y pequeñas ciudades. Tienen una red gigantesca de punteros y planes sociales. Poseen las principales cajas públicas nacionales, provinciales y comunales, sin olvidar que utilizan como propios para tareas políticas y faenas de cooptación y hostigamiento a la Anses, la AFIP, la SIDE y el Banco Central. Nadie puede gobernar el país sin cierto consentimiento por parte de los principales intendentes del conurbano bonaerense, que administran desde hace décadas un territorio donde la desigualdad y la pobreza han crecido, y donde ahora cunde la anomia, el clientelismo y el gerenciamiento de la miseria.
La columna vertebral del movimiento domina el transporte de tierra, aire y agua de la Argentina: desde los camioneros y la Fraternidad y la Unión Ferroviaria hasta los colectiveros de todas las distancias, los pilotos de avión, los peones de taxi y los trabajadores portuarios responden a un mínimo gesto de Moyano, que también maneja a otros cien pequeños gremios. Su influencia llega a las tarifas, a los precios, impacta en la alimentación y en los peajes, y talla en todo el aparato peronista: es vicepresidente del PJ nacional y, como no le alcanzaba, también del bonaerense.
Sus competidores, los Gordos, cuentan con otros cincuenta gremios aliados, sin olvidar a los empleados de las estaciones de servicio, las agencias de seguridad, la sanidad, el comercio, los gastronómicos y los muchachos de Luz y Fuerza. Su poder de negociación es letal, y no hay empresario importante que pueda resistir el embate a fondo de estas organizaciones todopoderosas, encabezadas por burócratas enriquecidos. Ningún gobierno independizado del "partido único" sería capaz de sobrevivir sin "una pata peronista" o sin hacer un acuerdo espurio con todos estos jerarcas.
A eso el gobierno justicialista suma un ejército piquetero de 150.000 personas dispuestas a movilizarse, cortar calles y rutas, bloquear locales y escrachar personas. Me refiero a los militantes activos de Movimiento Evita, Tupac Amaru, Central de Movimientos Populares, Frente Transversal y Popular, todos ellos sensibles a la caja y los mandatos de la Casa Rosada.
Del viejo establishment no queda más que un grupo de empresarios asustados y con escaso margen para operar significativamente sobre la realidad. Muchos de ellos hacen excelentes negocios con el Gobierno, otros temen sus ataques y acompañan en silencio. Y luego están los que cedieron a la presión y al debilitamiento, y les vendieron a los capitalistas amigos de Kirchner, que fueron armando a su vez un conglomerado para hacerse dueños del agua, el gas, el petróleo y los medios. Los grupos adictos al peronismo se expanden y han logrado articular holdings impresionantes que reciben órdenes desde Olivos. Los bancos quedaron debilitados y sin fuerza para condicionar cualquier cosa cuando les arrancaron las AFJP: los más grandes y gravitantes son el Nación y el Provincia, cuyo control férreo está en manos del peronismo gobernante. Las cámaras empresarias fueron copadas o dividas. Las multinacionales que tenían servicios públicos le temen más al gobierno argentino que a Dios. La economía está más concentrada en la actualidad que en los aborrecidos años 90. Es el momento de mayor presión tributaria y más alto gasto público de la historia: el 72% está en manos de Presidencia de la Nación. Billetera no sólo mata galán. También mata ideal. Y con esos billetes, los perseguidos de antes son los perseguidores de ahora.
A esto se suma un sistema propagandístico en expansión formado por medios estatales y provinciales engordados con el erario; cadenas noticiosas y radios de primer orden que reciben publicidad oficial y negocios, y que propalan con entusiasmo las buenas nuevas y toman represalias contra los periodistas díscolos; diarios y revistas que están al servicio del oficialismo haciendo alharaca con la libertad de expresión pero que jamás investigarán ningún hecho de la corrupción kirchnerista.
En un país que es rehén -gozoso o angustiado- del peronismo, victimizarse y buscar chivos expiatorios, conspiradores destituyentes y sinarquías internacionales resulta, por lo tanto, un viejo truco vacío, casi una broma. Como pasar por contestatarios cuando son y representan al mismísimo statu quo, a la hegemonía en su punto de máxima cocción. Los "poderes concentrados" hoy los detentan en la Argentina precisamente los miembros del gran partido del poder. Una nueva oligarquía política que perdió la heroicidad hace mucho, mucho tiempo.
© LA NACION

 

* Publicado en LA NACION, el Lunes 5 de julio de 2010   

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17 de Febrero, 2010 · Cultura

ESTALLÓ EN EL VERANO


 

 

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17 de Febrero, 2010 · Política

Emitido en La Minca

Carta abierta a la oposición

 

Escribe Carlos Caco Fernández*

 

Permítanme,  antes que nada, hacer una aclaración. Al escuchar la promoción del programa y ahora la presentación de este micro, descubrí que cometí un error a titular esta nota. Y deseo aclarar que el error es solo mío y no me explico cómo pudo habérseme escapado.

Porque decir que esta carta aunque sea hipotéticamente, va dirigida a la oposición, es un error. ¿A qué oposición? ¿A esa multitud de partidos, partiditos, grupos, grupúsculos y personas que andan por ahí criticando al gobierno? ¿A Clarín, La Nación, Ámbito Financiero, Los Principios, La Nueva Provincia, Perfil y La Capital, por nombrar sólo algunos de los diarios que publican, amplificado, todo lo malo y nada de lo poco de bueno que hace el gobierno? ¿ A los cientos de radios AM y FM, con Cadena Tres a la cabeza, que parecen solazarse poniendo al aire presuntos llamados de presuntos oyentes que putean a los Kirchner? ¿A la longeva Mirta Legrand, que por más cirugía estética que se haga no puede cambiar su cara de gorila recalcitrante y estúpida?  ¿A Nelson Castro, tan fino él, que tanto le repugnan los Kirchner que para no llamarlos por su nombre inventó un neologismo y les llama “matrimonio presidencial”? ¿A TN, que durante el último fin de semana puso en el aire 63 veces la noticia de que Néstor Kirchner había comprado dos millones de dólares, pero nunca, jamás dijo una sola palabra acerca de los quinientos, sí, ¡Quinientos millones! que compró y envió al exterior el grupo Clarín durante el año pasado?

En fin, ¿Se podría tambien incluir como oposición a los taxistas y remiseros, que de tanto escuchar a Rony Vargas critican al gobierno con el mismo énfasis y las mismas palabras que él, agregando adjetivos tales como “yegua”,  “ladrones” , “zurdos de mierda” y otras lindeces por el estilo?

¿Esa es la “oposición” a la que me voy a dirigir hoy? ¿Eso es oposición? No. A lo sumo a “eso” puede llamárseles opositores, por eso esta nota no debería llevar el titulo que tiene sino “Carta abierta a los opositores” . Y quizá otro día explicaré, según mi punto de vista, cual la diferencia que existe entre ser

Oposición y ser sólo opositores. Aclarado el punto y si el director me lo permite, leo:

¿Cuál es el modelo de país que proponen los que se oponen al modelo del Gobierno? ¿Qué modelo imaginan, planean y especulan? Si el actual modelo no les gusta, los perturba, los damnifica y los ofende,  qué otro modelo los atrae, los satisface y beneficia? La oposición debería  sacarse la careta y mostrarnos el presunto modelo que mantienen en reserva y no escamotear esa información al pueblo.  Se agotó el tiempo de la crítica por la crítica misma, basada en el insulto y la diatriba. Desaprobar y objetar es facil. Como es  fácil proponer fantasías amorosas cuando la cama está lejos.

¿Hasta cuando piensan oponerse a este modelo sin desembuchar cuál es el que ustedes tienen, si es que tienen uno alternativo? Los indicios más reveladores y más nítidos aparecieron recientemente con el caso Redrado y la fundamentalista defensa del Banco Central. Y también se amplifican con la alegría que les deparó el triunfo de Piñera en Chile, o la idea retrospectiva de reubicar a los Derechos Humanos en la valija del desván, y a los actores inhumanos en el limbo del olvido. Pero eso no es un modelo. Apenas si se parece a una alegría pueril, bastante tonta ¿No?,  y a una mera expresión de deseos, ¿Sí?   

Hasta ahora lo que se sabe es que este modelo, el modelo que los kirchneristas y algunos que no lo son tanto llaman “Nacional y Popular”, a ustedes no les sienta. ¿Pero cuál es el que les calza de medida?. Y si lo tienen y les calza, por qué no lo muestran de una vez para que nos calce a todos, o en todo caso a la mayoría o en última instancia a unos pocos, pero que calce. ¿Por qué no lo muestra de una buena vez? ¿Por qué demorar su sinceramiento? Porque con la soja sola y el tambo ad hoc no basta. Tampoco con la iniciativa privada privadísima y el achicamiento del Estado. Eso ya pasó en  los `90,  cuando el modelo Menemista se sacó la careta y el “no los voy a defraudar” se convirtió en “los voy a despojar”. A nadie puede ocurrírsele que haya muchos compatriotas que sientan nostalgia de ese modelo. Porque claro, nadie en su sano juicio tiene añoranzas de placeres propios a costa del dolor ajeno. ¿O si?

Todo modelo de gobierno es ideológico. Se sabe ya empíricamente cuál es el del actual y qué cosas no incluye este diseño: No incluye el ajuste a la inversión pública, no incluye la exclusión ni la opción del desempleo, tampoco la vocación por esterilizar al Estado o esterilizar la producción  alentando los malabares financieros. Este modelo puede o no gustarnos pero es transparente. No es todo lo liberal que algunos quisieran pero tampoco es revolucionario en el sentido de “combatir al capital” poniendo todo patas para arriba. No se sienta a la diestra de Dios padre el Fondo Monetario pero no fantasea con actores sociales que no abundan y no plantea espejismos amateurs ni corazonadas adolescentes. Está muy lejos de ser perfecto y hasta tengo dudas de que sea tan bueno como algunos dicen que es. Sí creo que es pura carpintería, con algunas dosis de imperfección  artesanal y cierta cuota de impureza en el estilo. Pero este modelo es éste. Hay quienes les gusta y lo llaman “Peronismo Básico”. Y a quienes no les gusta: ¿Cuál es el modelo les gusta, tiene ya un nombre pero les da vergüenza decirlo? Según parece y por el rechazo que les produce el que esta en vigencia, deben de estar imaginando un modelo totalmente opuesto. Bueno, deschávense, confiesen, digan dónde está y quien lo tiene guardado. ¡Hasta cuándo piensan esperar para mostrarlo!

Alfonsín al menos recitaba el preámbulo. ¿Qué no alcanzó? Y bueno, pero era algo, y por ese algo fue que lo voltearon. Por democrático y sobre todo porque era ideológicamente socialdemócrata. Pero ustedes, que dicen ser republicanos y afirman defender a ultranza las instituciones, si ustedes el que no ha sido protagonista  fue impulsor o cómplice  de cuanto golpe de estado ha habido en este país, así que no jodan más con esas cuestiones. Les quedan muy grandes. Son cosas demasiado serias e importantes como andar usándolas como excusa. Sáquense la careta. Desnúdenle la cara al modelo que planean… Si es que lo tienen, claro,  anímense a mostrarlo. Porque la verdad, lo que hasta ahora han venido mostrando son rostros crispados y una larga, larguísima lista de palabras soeces y falsas denuncias, pero ni siquiera promesas, y con esto estoy diciendo todo.

 

* Leído en el programa La Minca, que se emite por FM Gospel, Río Cuarto

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publicado por hpn a las 19:52 · Sin comentarios  ·  Recomendar
 
17 de Febrero, 2010 · Cultura

"Un pensador tiene que molestar"


Entrevista a José Pablo Feinmann
 "El que en serio hizo críticas a K, críticas teóricas en serio, fui yo."

 

Criticó a los últimos best-sellers del verano por “caceroleros” y cosechó ácidas réplicas de Majul, Zunino y Reato. Él dice que lo llaman “filósofo K” para no tomarse el trabajo de leerlo. Aclara que no integra Carta Abierta y que está en Encuentro porque ningún canal comercial le ofrece aire. Sus imperdibles diálogos con Kirchner y su última provocación: “Los últimos meses de Cristina fueron brillantes”. El pensador que irrita al “periodismo anti K”.



Por Diego Rojas

Hay un divertimento que se está poniendo de moda en el campo cultural. Se trata de pegarle a Feinmann. De tirar dardos contra José Pablo, el filósofo, el escritor. De acusarlo de ser un mercenario de las ideas que se vendió a los lingotes de oro del kirchnerismo; de hacer apología del delito intelectual. Desde hace mucho tiempo que no se presenciaba un ataque tan potente que proviene, contra lo que podría pensarse, no de parte de otros filósofos o intelectuales, sino de periodistas. Un fenómeno que revela ciertas coordenadas actuales del mapa de la intervención política.


“En las últimas semanas, Feinmann parece preocupado por las denuncias contra el kirchnerismo por presunta corrupción y por el asesinato de José Ignacio Rucci (...) Sucede en varios gobiernos: cuando el oficialismo detecta temas que apuntan a su línea de flotación, muchos de sus intelectuales se internan en un patrullaje político e ideológico contra todos aquellos considerados enemigos. Ya no hay lugar para el debate; se trata de estigmatizar, humillar y destruir”, publicó Ceferino Reato en una columna en el diario Perfil. En la misma publicación, Luis Majul disparó: “De todos los chupamedias del poder, los que me resultan más despreciables son los que usan su inteligencia y su pluma para ejercer la alcahuetería superficial. Debo aceptar que durante un tiempo me resistí a colocar a José Pablo Feinmann en esa categoría, pero el agresivo artículo que escribió el pasado domingo 13 de diciembre, en Página 12, me terminó de convencer”. “¿De qué nos habla el simpático explicador de la dialéctica hegeliana del Canal Encuentro, el Rómulo Berruti progre de la televisión pública?”, se pregunta el periodista y diputado por la Coalición Cívica Fernando Iglesias en el número anterior de Contraeditorial. “Es cierto: Macri es Posse. Tan cierto como que Feinmann es Kirchner y Kirchner es Moyano, Balestrini, Aníbal Fernández, Piumato y la hermana Alicia. Y D’Elía, Cristóbal López y Moreno”, concluye. La seguidilla de ataques demuestra una virulencia inusitada ante un filósofo que no oculta sus simpatías políticas ni sus acaloradas críticas sobre el gobierno.

Sin embargo, Feinmann –al ser elegido como blanco de los ataques– representa algo más que sus propias intervenciones. Es, también, un señalamiento del clima que impera en el campo del pensamiento. Estos últimos años los intelectuales regresaron al debate político de la mano del "conflicto del campo" y de los intentos de reagruparse, unos realizados con mayor éxito (y perspectivas) que otros. La continuidad de Carta Abierta –que apoya al gobierno–, el surgimiento del grupo Aurora –cuyos miembros, liderados por Marcos Aguinis, no disimulan su carácter liberal– o la consolidación del Club Político Argentino –que se postulan como una continuidad del Club Socialista de los ochenta– plasman estos intentos de reagrupamiento. La carta firmada por escritores y académicos que se posicionaba, desde la izquierda, en contra del campo como del gobierno en el momento más álgido del conflicto ocasionado por la resolución 125 también se inscribe en ese camino. Estos intentos sugieren que los intelectuales quieren volver al ruedo de la intervención política, luego de casi dos décadas (desde las grandes investigaciones como Robo para la corona, de Horacio Verbitsky, en los noventa) en las que su lugar fue ocupado por el periodismo. Feinmann, que no se amilana a la hora de expresar sus posiciones, no integra ninguno de estos grupos. Sin embargo, es elegido como el objeto de ataque de ciertos periodistas. ¿Será, tal vez, un impulso de este grupo de periodistas para conservar el sitial que lograron en el campo del debate para no ser desplazados ante el ímpetu de reagrupamiento intelectual? Pero no se debería analizar el fenómeno sólo en esta perspectiva. Este grupo de periodistas tiene en común una clara posición de enfrentamiento al kirchnerismo. En ese marco, el ataque a un intelectual como Feinmann también podría ser leído como el reproche que se realiza a un pensador prestigioso que legitima con sus apoyos (y con sus planteamientos críticos) a un gobierno que querría ser mostrado a la sociedad como un cúmulo de barbarie. La presencia de Feinmann y otros intelectuales de gran influencia en los ámbitos más cultivados impide que el Frankenstein kirchnerista se complete en una plena monstruosidad: el engendro no se termina de construir, la pata intelectual que lo sustenta no permite realizar esa operación.

Más allá de estas posibilidades, el filósofo accedió a conversar con Contraeditorial sobre las acusaciones que se le endilgan y, sobre todo, de la ubicación geográfica en la que se ubica en el mapa político de estos tiempos.

–¿En qué campo político se ubica, Feinmann?

–El otro día hablaba con Horacio González y me decía que yo era un francotirador de la noche: “Te encerrás y desde ahí hasta las 7 de la mañana disparás para todos lados”. Yo no estoy en ningún lado, yo no estoy en el gobierno. De hecho yo, al único que veo del gobierno, pero porque es amigo, es a Juan Manuel Abal Medina (h). Después veo a gente que estuvo, como Pepe Nun o Daniel Filmus. Por ellos es que llegué a mi programa sobre filosofía en Encuentro.

–Ese ciclo es la excusa para que muchos de sus detractores infieran que usted es un funcionario estatal y que su sueldo en Encuentro es la forma en que el gobierno le retribuye sus favores como pensador kirchnerista.

–Eso es una canallada. Yo respondo: que me dé Canal 13 una hora, yo la tomo. Que me dé una hora Telefé. Voy a Encuentro y les digo que me voy, que con esos canales puedo llegar a mucha más gente. Es más, tal vez me llamen de alguno de esos canales. Bernarda Llorente y Claudio Villarroel, que se fueron de Telefé, quieren hacer algo conmigo. Una idea muy linda: Ver para pensar. Así que les digo: “Fuck you” a los que dicen esas huevadas. Porque, decime la verdad, ¿me voy a vender por un programa de televisión? ¿No es un poco poco? A mí no me paga nadie. Me pagan en Página12, en Planeta por mis libros y, bueno, por supuesto, que en Encuentro cobramos. Dalí Producciones, que es Ricardo Cohen, se ocupa de todo. También cobro cuando doy cursos. Y podría vivir tranquilamente de esos cursos.

–¿Integra Carta Abierta?

–No.

–Entonces, ¿por qué piensa que, a pesar de las críticas que esgrimió contra el gobierno, sigue siendo identificado como un pensador K?

–Y... porque la gente es mala, ¿que querés que te diga? Al identificarme como un pensador K no necesitan leerme. Así no tienen que leer las 814 páginas de La filosofía y el barro de la historia. ¿Para qué leerlo si lo escribió un pensador K? Tengo 31 libros editados, tengo un corpus literario, ¿no? Pero ninguno de estos tipos lee mis libros. Repiten: “Es un pensador K”, o sea, es un tipo que se vendió por dinero, es un tipo que piensa para fortalecer una gestión, es un tipo que piensa recibiendo directivas de K, que puede ser de Cristina o Néstor. Me pregunto si piensan así porque viven así. Es como dice el refrán: “El ladrón piensa que todos son de su condición”.

–Usted comenzó su relación con el kirchnerismo de un modo entusiasta.

–En el 2003 estábamos todos contentos. Cuando asumió K a mí me cayó bárbaro, viste que se tiró sobre el fotógrafo, lo hirieron, asumió con una curita, jugó con el bastón… Yo pensé: “Qué flaco divertido”. Escribí una nota que le gustó mucho y me llamó. Charlamos mucho, le planteé mi postura: “Tenés que dejar el peronismo, crear un buen partido de centro-izquierda y empezar algo nuevo en la política argentina”. Si lo hacía, yo pensaba estar. Él decía cosas muy interesantes, entre ellas dijo: “De aquí a mí me sacan con los pies para adelante”. Es un dato importante. Que se vayan enterando que muy fácil no va a ser sacarlo. Ni a él ni a ella. No creo que se vayan en helicóptero.

–Pero Kirchner después eligió claramente al PJ y al corleonismo, según su propia definición.

–Hablaba sobre el aparatismo en una nota que no le gustó. Muy amablemente me mandó un mail. Recuerdo que, cuando comenzamos nuestra relación, me contó Bielsa que mientras conversaba con él, Kirchner le dijo: “¡Ah! Esto lo tengo que consultar con José Pablo” y que se levantó de la reunión y me llamó desde Washington. Yo no lo podía creer, era el presidente. Luego de ese artículo me mandó un mail. El “asunto” decía: “Mail del presidente”. Me quedé sorprendido. Ahí me decía: “Los intelectuales como vos buscan la pureza todo el tiempo, los políticos no nos podemos dar ese lujo. Yo, si quiero conservarme en el poder, tengo que apropiarme del aparato del PJ, si no, el aparato del PJ me va a aniquilar. Para apropiarme del aparato del PJ, tengo que entrar en la basura, meterme, ahí, en la mierda, y eso a vos por supuesto, no te a va a gustar”. Yo le contesté que entendía, pero que no podía hacer eso. Esa política es la que siempre se hizo.

–Además, ¿triunfó en esa apropiación del PJ? ¿No se dió vuelta una gran cantidad de intendentes que hoy siguen a Duhalde?

–No creo que haya triunfado. Deslució su imagen ante la clase media que lo vio transar con Barrionuevo. Cuando pasó lo de Barrionuevo también saqué una nota. Estos muchachos que me atacan se olvidan de mis notas, pero el que en serio hizo críticas a K, críticas teóricas en serio, fui yo.

–Sin embargo, la percepción es que usted apoya al gobierno.

–En un montón de cosas apoyo del gobierno. Primero lo apoyo porque lo veo muy condicionado. Apoyo porque veo lo que hay del otro lado. Apoyo que los Kirchner tengan una buena relación con Evo, una buena relación con Chávez. Tengo muchas objeciones contra Chávez pero está bien que tengan una buena relación con él. Además, en este momento estoy apoyando a Cristina más que a Néstor. Cristina me gusta mucho, piensa bien, dice sus discursos maravillosamente, y eso no es un dato secundario. Son signos muy grandes de inteligencia. Si escuchás hablar a Cobos, a Macri, a De Narváez, ninguno de ellos le llega al primer taquito a Cristina. Es una mina inteligente que piensa, que tiene cultura, que es un cuadro político desde hace muchos años. Hay muchas personas que la apoyan. Ernesto Laclau y Chantal Mouffe. Y acá Horacio González, Ricardo Foster, Noé Jitrik, David Viñas... Son mis compañeros de toda la vida, no es que no tengamos críticas, pero estamos defendiendo un estado de cosas.

–En una entrevista en Veintitrés hace tres años usted decía que Kirchner no usaba la plata de las reservas para paliar los altos índices de pobreza que existen. Hoy parece que siguen sin usarse para esos fines.

–Todavía reprocho eso. La lucha contra el hambre no se dio. La lucha por la distribución del ingreso se empezó a dar el año pasado. Pero este es un llamado de atención. Este es un país donde se le quiere sacar un 3% a los más poderosos terratenientes y no se puede. El gobierno casi cae con el apoyo de la clase media. Lo único que faltaba es que vinieran con los tractores a Plaza de Mayo. Se podría haber incendiado el país.

–Se puede pensar que para que los cambios sean profundos se requiere que se recurra a ciertos incendios.

–Sí. Pero no creo que se puedan producir. Perdóname el pesimismo. ¿Qué serían cambios profundos? Cambio profundo fueron la Ley de Medios, la estatización de las AFJP, el fútbol. Ahora, ¿cómo avanzar? Se debería poner un impuesto a la riqueza y establecer un ente de distribución del ingreso. Se podría poner un impuesto a la renta financiera.

–¿A este gobierno le interesaría hacer eso?

–Ese es el problema. El año pasado intentó hacer algo y no pudo, casi se va a la mierda. También por errores de ellos, pero hubo un revuelo infernal. Si no lo hacen ellos, ¿quién lo va a hacer?

–¿Cómo ve a la oposición de centroizquierda?

–Bastante débil. Me gusta Sabatella. He ido a Morón a dar conferencias y es un gran tipo Sabatella. Pero no tiene poder, no tiene el peronismo. Y hoy el peronismo es una estructura corleonista que no lo va a dejar avanzar más allá de cierto punto. Hoy, la política es conseguir posiciones a través del dinero. Es una corporación en la cual hay más circulación de dinero que ideas. No es culpa de los políticos, es culpa de las grandes empresas que manejan el país, de los grandes intereses concentrados monopólicamente que manejan el país. La política hoy se hace a través de los medios: hay una colonización de la subjetividad. Es el poder de penetración de una ideología a través de lo mediático. Hay un sujeto absoluto bélico comunicacional, hace guerras pero también gana guerras a través de lo comunicacional. Vos fijate que en China no hay diarios de izquierda, que aquí tampoco hay casi diarios de izquierda. Bueno, está Página 12, que es de una izquierda centrada y después habrá algunos pequeños diarios. Todos los grandes diarios son de derecha, todos los grandes programas de TV son de derecha, Tinelli es de derecha, los culos de Tinelli son de derecha porque idiotizan.

–¿Preparan los medios las condiciones para una restauración conservadora?

–Por supuesto. Hay un capítulo de Ser y tiempo de Heidegger que habla de la existencia inauténtica que es así: el sujeto no habla, es hablado; no piensa, es pensado; no interpreta, es interpretado; no ve, es visto. Ese tipo cree que tiene ideas, pero no tiene ideas, tiene las ideas de los otros. Foucault en un texto muy lindo que se llama Poder y verdad dice: “El poder crea la verdad” y hoy el poder son los medios de comunicación. Crean la verdad porque la dicen durante todo el día y la repiten a la noche. Nadie piensa por su cuenta, todos son pensados, entonces no hay una consciencia crítica. En cuanto al gobierno, esto es lo que yo le reprocho desde el primer día: debió haber formado cuadros, debió haber hecho militancia, debió haber mandado dirigentes por los barrios, debió haber formado escuelas de formación política, pero no lo hizo porque se mantuvo en la vieja política.

–Al gobierno se le endilgan formas autoritarias, corrupción y maltrato de las instituciones republicanas. ¿Qué opina sobre esto?

–La oposición dice: “Son corruptos, las instituciones no funcionan y son personalistas o son demagógicos o son dictatoriales, autoritarios”. Pero estos fueron los argumentos de todos los golpes de Estado. A Yrigoyen le decían que era lento, estaba viejo. A Ilia también y eso lo decían los iluminados de Primera Plana, nuestra gran revista, que era golpista, que apoyó y trajo a Onganía. A Perón lo acusan de corrupto, exhiben todos los tapados de Evita, toda la ropa, ponen coches, 20 coches e invitan a la gente a ver los autos que tenía Perón. Había grandes tachos de basura que decían: “Arroje aquí su carnet de afiliación al partido peronista”. Entonces, la corrupción es un elemento fundamental de todo intento golpista. Y la oposición, que es golpista, instrumenta la corrupción. Lo otro que instrumenta es que las instituciones no funcionan como si alguna vez ellos hubieran sido republicanos. ¿Cuándo el liberalismo llegó aquí, al poder, a través de elecciones democráticas? Nunca. Entonces, Perón cae por ese esquema: corrupción y autoritarismo, falta de respeto por las instituciones. Es una historia que regresa.

–¿Percibió cómo se extendió el mote de “la yegua”?

–Son los mismos insultos que se usaban con Evita, es notable. Se ve un machismo asqueante en los tipos y en las minas. Me llegan chismes de peluquería, el gorilismo de peluquerías es el peor. Las minas dicen cosas terribles de Cristina. Es machismo puro. Imaginate que odias a alguien y sin embargo le tenés ganas. Cuando sale bien en la foto, y generalmente sale bien, te gusta, pero no te tiene que gustar porque la odiás. Entonces eso produce una cosa que se les revuelve por dentro. Lo que más los agrede es que es una mina inteligente, es el presidente que mejor ha pensado en sus discursos, que mejor ha dominado la exposición de un discurso con la excepción de Perón.

–¿Ve factible la posiblidad de un golpe institucional, con un barniz democrático? Carrió habla de juicios políticos con frecuencia.

–Va a ser difícil hacer eso. Carrió, esa emisaria de Cristo, a quien Dios elige para hablar a través de su logos, puede decir eso. Pero también ha dicho muchas otras cosas. Dijo que a Kirchner lo único que le faltaba eran los campos de concentración para ser Hitler. No tomo en serio lo que dice esa mujer. Incluso dentro de la oposición no le tienen gran respeto. La Mesa de Enlace, la noche del triunfo, no la dejó subir al palco. Es piantavotos. 

–Volviendo a sus críticos...

–Sé quienes son los que me atacan pero no me calienta. No tienen entidad. ¿Quiénes son esos tipos? Son periodistas que se han puesto a escribir algunos libros anti K, que está de moda. No voy a polemizar con ninguno. Hace 15 días que llegué de Roma de polemizar con Giacomo Marramao, que es el filósofo más importante de Italia, no voy a polemizar con estos tipos. Yo polemizaría con Ernesto Laclau. Polemizaría con Santiago Kovadloff, con Natalio Botana, pero no con estos otros. No los quiero nombrar porque apenas nombre a uno, saca mañana una columna porque quieren debatir conmigo, lógico.

–¿Y con Sarlo debatiría?

–Con Sarlo estoy cansado de polemizar.

–¿Le gusta la idea de ser un pensador que molesta?

–Por supuesto: un pensador tiene que molestar. Eso lo dijo mi gran maestro Sartre, el pensador está para cuestionar a todos. A través de esta conversación he tenido enojos con todos. Pero te digo que Cristina tiene que seguir gobernando y que no jodan con golpe de Estado ni el ánimo destituyente porque ninguno de los otros le llega ni a los tobillos a Cristina. Entonces, no es un gobierno que a mí me pueda entusiasmar pero no creo que pueda haber ninguno que me entusiasme porque las cosas que yo quería hacer creo que no se pueden hacer. No se están haciendo en ningún lugar del mundo. Lo que habría que hacer es una distribución de la riqueza, es lo que te decía antes, fundamentalmente no puede haber más gente con hambre. El hambre pasó a ser una causa de la derecha por culpa de la mala política del gobierno de Cristina. Cristina tiene que arreglar eso. Si no, Biolcatti se preocupa por el hambre.

–¿Podrá hacerlo después de la derrota electoral, de las presiones que recibe de los medios, de la derecha, del propio PJ?

–Estos últimos meses de Cristina fueron brillantes. Luego de la derrota del 28 de junio tuvo una gran reacción. Es como el boxeador que cae y se levanta y embiste al otro y de pronto le pega 3 piñas que lo noquea. Ella no lo noqueó, pero le pegó 3 piñas. Ahora hay que ver qué pasa este año. Lo único que se puede esperar de la derecha son difamaciones, intentos golpistas, denuncias de corrupción, denuncias de autoritarismo, todo eso va a estar presente, cada vez van a tener más tierra, pronto van a ser dueños de todo el país. Bueno, el título del libro de uno de estos periodistas que me ataca es justamente El dueño, ¿no? Mañana va a publicar una columna, creyendo que polemiza conmigo. Pero que ninguno se crea que yo voy a responder, lo hago público. Son tipos que no tienen nivel para polemizar conmigo. Son unos aventureros.

Publicado en El Argentino.com, el 04-02-10 /   
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publicado por hpn a las 17:55 · Sin comentarios  ·  Recomendar
 
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